Alguien dijo una vez que los propósitos de
Año Nuevo son como los bebés recién nacidos. Son
divertidos de hacer, pero extremadamente difíciles de mantener.
Tenemos una relación de amor-odio con los propósitos de Año Nuevo.
Por un lado, siempre es bueno establecer metas para poder trabajar
por ser la mejor versión de uno mismo. Y por otro
lado, a veces no logramos mantenerlas.
